Una no sabe lo que le va a suceder (gran desventaja, sin duda) y está expuesta a los infortunios aunque también a la fortuna. La mía (mi fortuna, me refiero) fue el poder reencontrarme con personas muy queridas y añoradas y conocer a otras grandes personas, que se han convertido en importantes para mi. Otra de las grandes nuevas fue el nacimiento de mi primera sobrina, alegría que colmó de felicidad a nuestra familia. También debo agradecer que todo en mi casa sigue igual, sin sobresaltos ni tragedias; y por lo tanto debo sentirme agradecida con la vida.
Y aunque todo a mi alrededor emanaba halos de felicidad y prosperidad, en el resto del país no todo era tan halagüeño. Corrían tiempos inciertos y francamente difíciles. El pueblo se ha levantando contra el gobierno, los gobernantes están en contra de los españoles -o al menos eso es lo que dice el señor padre de mi señor esposo, que yo no entiendo de cosas de hombres-, y muchos allegados están en una situación muy precaria. Sumemos a ésto las preocupaciones sobre el futuro que nos espera, y si es que llegamos a él algún día, dadas las circunstancias... Todo ha sido incertidumbre y desconfianza.
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Grupo de recreación bélica en Arapiles, Segovia. Aunque yo no pude acudir, unas buenas amigas sí lo hicieron. |
No me gustaría hacer un resumen fatalista de lo que ha sido este año, pues siempre intento quedarme con lo mejor, pero deseo de todo corazón que el próximo sea mucho mejor que este que dejamos. En otras ocasiones anoto en un papel los nuevos propósitos e intenciones para cumplir a lo largo de los próximos 365 días y llegando al último analizo cuántos de aquellos he realizado. Pero esta vez no tengo intención de hacer lo mismo. No porque no tenga planes (seguro que son demasiados) sino porque, precisamente, no quiero desilusionarme. Tengo por seguro algunos de los acontecimientos por los que voy a tener que pasar, algunos serán muy duros, eso lo se de antemano, pero en cuanto a mis deseos, esos mejor no me hago demasiadas ilusiones. Solamente esperaré a que sucedan y los recibiré con el mayor entusiasmo.
1812 nos deja y con el la esperanza de un mejor futuro".
-Emma Valdivia.
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Y con esta carta de una mujer de hace doscientos años despido el año, ¿o es de 2012?. Y es que bien podría haber sido escrita o en pasado o en la actualidad, pues en muchos de las condiciones de aquella época la vida era muy similar a la de hoy día, solo que ahora hemos retrocedido a aquel 1812. Solo espero que en mi próximo año 2013 esté rodeada de la gente a la que quiero, pues me va a hacer mucha falta su apoyo para poder conseguir algunos de mis objetivos. Uno de ellos: volver a estudiar :). No se si lo podré poner en marcha, no me gustaría aplazarlo más, pero se me presenta un año movidito, por lo que algunas cosas me las tendré que tomar con calma. Así, pues,
os deseo también que tengáis una muy buena salida de Año y una mejor entrada en el 2013.